TRANSPLANTE DE PENE Y ESCROTO SE REALIZÓ EN ESTADOS UNIDOS.

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El primer transplante de pene y escroto se realizó en Estados Unidos y duró 14 horas. Un soldado estadounidense que combatió en la guerra de Afganistán superó la operación. Antes se había trasplantado solo penes. Nueve cirujanos realizarón la operación el 26 de marzo.

Un soldado estadounidense recibió el primer trasplante de pene y escroto en el mundo. Los cirujanos de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore demorarón 14 horas para realizar la operación que cambió la vida del hombre, quien había perdido su miembro en una explosión en Afganistán.

Nueve cirujanos plásticos y dos urólogos trasplantarón el nuevo pene tras esperar por dos años que aparezca un donante. El equipo quirúrgico estaba apto para hacer la operación desde hace dos años, pero debido a la falta de donante recién pudo hacerse el 26 de marzo pasado.

A diferencia de la donación de otros órganos como el hígado, los pulmones o los riñones, el pene implica una acción más íntima que al parecer muchos no están dispuestos a hacer, comenta el Consejo Médico.

El primer trasplante solo de pene se hizo en Sudáfrica en diciembre del 2014, cuando un joven de 18 años había perdido su órgano por complicaciones en una circuncisión. Posteriormente, se reportó que tuvo un hijo antes de cumplir el año del trasplante. La dolorosa operación realizada al soldado implica un proceso de rehabilitación psicológica y un implante de prótesis peneana.

El segundo se realizó en mayo de 2016 en Boston: un hombre de 64 años había perdido el órgano por un cáncer. El tercero se hizo en mayo del año pasado a un afroamericano por complicaciones en una circuncisión. Este recibió el órgano de un hombre blanco y los médicos planearón hacerle un tatuaje para asemejar el pene a su raza.

En el caso del soldado americano], el órgano fue completamente destruido en la explosión, por lo que no existía tejido en él. Se trata del cuarto trasplante de pene en el mundo y el primero en recibir también el escroto, pero no los testículos,  asegura Huerta.

La dolorosa operación realizada al soldado implica un proceso de rehabilitación psicológica y un implante de prótesis peneana. De acuerdo con ello, se planea el uso de dicho implante para que el soldado pueda regresar muy pronto su vida sexual.

La intervención está sujeta a múltiples debates éticos. Se argumenta que la operación es muy cara, con un costo de entre 200 mil y 400 mil dólares, y que además no recibirlo no pone en peligro la vida de la persona que lo recibe.

Según conversaciones de los médicos con los soldados estadounidenses, la primera pregunta que hacen los heridos tras su regreso de la guerra se relaciona a su órgano genital. “La pérdida del miembro significa un profundo golpe emocional para estos hombres”, explica Huerta.

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