Quien diría que el autor de los «kenjivideos», además de ser un mal padre, sería una persona que amasó su fortuna de una manera sospechosa. La fiscalía de lavado de activos, cree que es el cabecilla de una organización criminal, cuya bonanza económica no solo es dudosa, sino que imposible.
En las últimas elecciones declaro en su hoja de vida que ganaba casi medio millón de soles al año como gerente de una empresa de seguridad… Pero vaya sorpresa, el fiscal Héctor Huacasi descubrió que esa empresa fue dada baja en el 2009.
Además ha comprado terrenos en San Martin y el valle del Huallaga, zonas donde no se siembra papas, sino la hoja milenaria.

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